Hola,

Si estás leyendo esto, es muy probable que en algún momento hayas pedido un servicio de lavandería a través de Shawi. Gracias por eso — de verdad. Cada orden que nos confiaste fue parte de cómo construimos lo que somos hoy.

Queremos platicarte algo directamente, sin rodeos corporativos.

Cuando arrancamos Shawi, la idea era simple: conectar a personas como tú con lavanderías cercanas y confiables. Y funcionó. Pero en el camino aprendimos algo que cambió por completo nuestra forma de ver el negocio: el problema más grande de las lavanderías nunca fue conseguir más clientes — era no tener la infraestructura digital para atenderlos bien. No tenían su propio sitio, no tenían forma de recibir pedidos ordenados, no tenían cómo coordinar una entrega sin depender de terceros.

Así que tomamos una decisión: en lugar de seguir siendo el intermediario entre tú y tu lavandería, nos convertimos en la infraestructura que le da a cada lavandería su propio canal digital — su sitio, sus pedidos en línea, su logística de entrega. Directo, sin intermediarios.
¿Qué significa esto para ti, en concreto?

El 14 de agosto de 2026 dejamos de operar el servicio a través de Shawi. Ya no vas a poder pedir tu lavandería por acá.

Durante las siguientes semanas, tu lavandería va a estar montando su propio canal digital sobre la tecnología de Shawi — su sitio, sus pedidos en línea, su logística de entrega. Es un trabajo que toma su tiempo hacerlo bien, y preferimos tomarnos ese tiempo a lanzar algo a medias.

A partir de octubre de 2026, tu lavandería podrá recibir tus pedidos directamente a través de esa nueva tecnología — el mismo tipo de experiencia a la que ya estabas acostumbrado, solo que ahora directo con ellos, sin intermediario.

Entre el 14 de agosto y octubre, la mejor forma de seguir pidiendo tu servicio es contactar directamente a tu lavandería por sus propios medios (teléfono, WhatsApp personal, o como ya la conozcas). Si no tienes ese contacto, escríbenos y con gusto te ayudamos a encontrarlo.

Gracias por habernos dado la oportunidad de resolverte algo tan cotidiano como la ropa limpia. Esto apenas empieza — y lo que sigue nos emociona todavía más.
Con gratitud,

Julia, Naela, Berely y Poncho